Autocontención
Usa el cuerpo y los sentidos para volver al presente cuando ya estás en un lugar seguro.
Después de una experiencia que nos asusta, el cuerpo y la mente pueden seguir en alerta. Aquí hay ejercicios creados por una psicóloga para acompañarte, volver al presente y reconocer lo que sí está en tus manos.
Realiza estos ejercicios únicamente cuando estés en un lugar físicamente seguro. Si existe una emergencia activa, prioriza seguir las indicaciones de las autoridades y buscar ayuda en tu zona.
Empieza por la que sientas más cercana. Cada una se abre en pantalla o se imprime.
Usa el cuerpo y los sentidos para volver al presente cuando ya estás en un lugar seguro.
Una invitación a tomar distancia, ganar perspectiva y reconocer tu capacidad de recuperación.
Distingue entre las acciones que puedes realizar hoy y aquello que no puedes controlar.
En este ejercicio para personas adultas exploramos cómo y dónde se siente el miedo en nuestro cuerpo. Juntos agradecemos a nuestro cuerpo por mantenernos a salvo y le damos el espacio para que se relaje por un momento.
Explora con nosotras estas técnicas de autocontención para enviarle una señal al cerebro de que estamos seguros, presentes y en control.
Guías, ejercicios de respiración, audios de relajación y prácticas somáticas seleccionadas de organizaciones de confianza.
Una guía para amigos, familiares y colegas que quieren ofrecer un apoyo real, aunque no hayan vivido el sismo.
No hace falta terminar todo ni seguir un orden. Detente cuando lo necesites.
Cada herramienta se puede usar en el teléfono o imprimir en una hoja.
Lo que escribas o dibujes queda solo en tu dispositivo: no se guarda ni se envía.
Para acompañar junto a una persona adulta: la niña o el niño responde con palabras o dibujos.
Identificar en qué parte del cuerpo se siente el miedo, marcándolo con colores.
Dibujar o escribir aquello que ayuda a sentir seguridad y protección.
En este ejercicio para infancias exploramos cómo y dónde se siente el miedo en nuestro cuerpo. Juntos agradecemos a nuestro cuerpo por mantenernos a salvo y le damos el espacio para que se relaje por un momento.
Videos, cuentos, guías y ejercicios de audio seleccionados de organizaciones de confianza.
Los terremotos representan una de las amenazas naturales más complejas para la integridad de los niños y niñas. Conocer sus efectos ayuda a acompañarlos mejor.
Texto adaptado a partir de la sección informativa sobre terremotos de Save the Children.
Durante un sismo, las infancias son especialmente vulnerables debido a su menor estatura y fragilidad física.
En situaciones de crisis, la pérdida de contacto con los padres o cuidadores es un riesgo grave. Cuando las familias se ven obligadas a desplazarse a refugios temporales, la desorientación aumenta el peligro de explotación.
El impacto psicológico suele ser profundo y duradero. Es común que, tras un sismo, los niños desarrollen un temor intenso a las réplicas. Este miedo puede manifestarse de varias formas:
El daño a las escuelas no solo detiene el aprendizaje, también rompe el espacio de normalidad que los niños y las niñas necesitan para procesar la crisis. Cuando las familias pierden sus medios de vida, el retorno a la escuela se vuelve difícil, ya que los niños a menudo terminan asumiendo responsabilidades domésticas o de supervivencia, lo que reduce sus probabilidades de retomar sus estudios a largo plazo.
Los sismos suelen dañar las redes de suministro de agua potable y la infraestructura sanitaria. La escasez de agua limpia es una amenaza directa para los niños, quienes son los más susceptibles a contraer enfermedades gastrointestinales. A esto se suma el riesgo de desnutrición, derivado de la interrupción en las cadenas de suministro de alimentos y la pérdida del sustento familiar.
Esta caja de herramientas reúne ejercicios desarrollados por una profesional de la psicología para acompañar a personas adultas e infancias después de una experiencia que puede generar miedo y ansiedad. El contenido está organizado para leerse y usarse desde teléfonos, computadoras o en versión impresa.
barrilete es una empresa social de educación, comunicación y tecnología que aborda desafíos sociales para hacer accesibles recursos de aprendizaje de calidad.
Una selección de videos, cuentos, guías y ejercicios de audio de organizaciones de confianza para acompañar a niñas y niños después de un sismo. Todos abren en una página externa.
Video infantil
Guía para padres y cuidadores para hablar sobre terremotos con niños
Audio guiado
Guía para padres o cuidadores para acompañar a niños y niñas
Página para colorear que ayuda a los niños a explorar las palabras que nombran sentimientos
Recursos digitales para docentes y estudiantes
Canción infantil
Guía para niñas y niños
Ejercicio de relajación
Guía para la familia
Video infantil sobre las emociones grandes
Libro de actividades para el procesamiento emocional para niñas y niños
Cuento infantil sobre la muerte
Video infantil
Audioguía de un ejercicio de relajación
Una selección de guías, ejercicios de respiración, audios de relajación y prácticas somáticas de organizaciones de confianza para sostener los momentos difíciles. Todos abren en una página externa.
Cómo acompañar compasivamente a otros en momentos de crisis
Audioguía para transitar una crisis de ansiedad
Ejercicio breve de respiración
Ejercicio breve de respiración
Audioguía para cultivar la autocompasión
Ejercicio de respiración guiada
Audioguía de relajación del cuerpo
Relajación guiada
Audio guiado
Cuadernillo de ejercicios de autocontención
Ejercicios para descargar la tensión del cuerpo
Ejercicios para descargar la tensión del cuerpo

Una guía para amigos, familiares y colegas que quieren ofrecer un apoyo real.
A veces, el mayor consuelo no viene de palabras perfectas, sino de la presencia constante y el respeto por el silencio. Aquí te damos algunos consejos para hablar sobre un tema tan difícil.
Cuando una persona está atravesando una crisis de ansiedad o una reacción aguda de estrés (llanto incontrolable, temblores, hiperventilación o una mirada perdida), la parte racional de su cerebro está temporalmente "desconectada". No intentes razonar con ella en ese momento. Tu prioridad es ayudarla a reconectar con el presente.
"Estás aquí conmigo. Estás a salvo. Aquí estamos bien. No te voy a dejar solo."
Cuando alguien te cuente su experiencia, tu objetivo no es encontrar soluciones, ni explicarle por qué sucedió, ni decirle que "todo pasa". Inicialmente, tu objetivo es validar su vivencia. Luego vendrá el momento de ayudarle a pensar en un plan de acción.
A veces, después de un desastre, la capacidad de la persona para tomar decisiones o realizar tareas cotidianas disminuye. Ofrece ayuda concreta, no general. En lugar de decir "Dime si necesitas algo" —porque eso pone la carga de pedir ayuda sobre la persona—, mejor di:
Si la persona se queda en silencio, no fuerces la conversación. A veces, simplemente estar ahí —compartiendo un café o un momento de calma— es la forma más potente de decir: no estás solo/a. No tienes que llenar con palabras cada silencio; da espacio para la calma.
Sanar no es un proceso lineal. Habrá días en los que la persona parezca estar "bien" y otros donde un sonido fuerte o un pequeño movimiento la hagan asustarse como el primer día. Esto es parte del proceso. No lo tomes como un retroceso personal: es simplemente el tiempo que su sistema nervioso necesita para volver a sentirse a salvo.
Acompañar a alguien que vivió un trauma es un acto de amor y paciencia. No necesitas ser psicólogo para ser un buen apoyo: solo necesitas ser una persona segura, constante y dispuesta a validar lo que el otro siente, sin intentar cambiarlo.

Recuerda: realiza este ejercicio en un lugar físicamente seguro.
La autocontención nos ayuda a utilizar nuestro propio cuerpo y nuestros sentidos para enviarle una señal al cerebro de que estamos seguros, presentes y en control. En situaciones de mucha ansiedad y temor, el cerebro suele entrar en un modo de alarma y estas técnicas actúan como un freno para esa respuesta física cuando ya estamos en un entorno seguro.
El contacto físico genera una presión que el sistema nervioso interpreta como una señal de seguridad y protección.
Pon tu mano derecha debajo de tu axila izquierda y cruza tu mano izquierda por encima hasta reposar en tu hombro derecho. Aplica una presión firme, pero suave, como si estuvieras sosteniéndote con seguridad. Puedes permanecer inmóvil o balancearte ligeramente de lado a lado. Juega con la intensidad; busca la presión que te haga sentir más contenido y seguro.
Otra variación es el abrazo de mariposa. Para este, cruza tus brazos sobre el pecho, de modo que tus manos toquen tus hombros o la parte superior de los brazos. Comienza a dar golpecitos alternos (primero una mano, luego la otra) en un ritmo suave, como el aleteo de una mariposa.
Esta técnica se usa mucho para detener crisis de ansiedad o disociación. Su objetivo es forzar al cerebro a salir de los pensamientos de peligro y volver al entorno físico real.
cosas que puedes ver: observa detalles concretos como el color de una pared, una mancha, un objeto.
cosas que puedes tocar: siente texturas de tu ropa, la superficie de una mesa, tu propia piel.
cosas que puedes escuchar: presta atención a sonidos lejanos o cercanos.
cosas que puedes oler en el ambiente o incluso en ti mismo.
cosa que puedes probar: un sabor que tengas en la boca o el frescor de la pasta de dientes.
Cuando nos sentimos desbordados, a veces necesitamos recordar que nuestro cuerpo ocupa un espacio físico real y sólido.
Prueba enraizarte con los pies: párate con ambos pies firmemente plantados en el suelo. Empuja los talones hacia abajo. Sé consciente de la solidez de la tierra debajo de ti. Concéntrate en la sensación de suelo bajo tus pies.
También puedes anclarte con tu propio cuerpo. Presiona suavemente los lóbulos de las orejas. Frota las palmas de las manos hasta que generen calor. También puedes dar ligeros golpecitos en tus pómulos, la frente o la clavícula, no para sentir dolor, sino para recordar cómo se siente estar dentro de nuestro propio cuerpo.

Recuerda: realiza este ejercicio en un lugar físicamente seguro.
Escribe una carta al "yo" de hace 6 meses. ¿Qué me diría mi versión de antes sobre lo que estoy viviendo ahora?
A veces, cuando tomamos distancia de un evento, nos ayuda a ganar perspectiva. A menudo, en las crisis nos vemos como víctimas del desastre, y en parte lo somos: hemos sufrido las consecuencias de algo que no pudimos controlar ni prevenir. No es justo. Sin embargo, además de víctimas también somos sobrevivientes, personas con una inmensa capacidad de recuperarnos, de reconstruir, de sanar. Personas con fuerza, valor y un compromiso profundo con nuestro bienestar, el de nuestras familias, amigos y país.
Lo que escribas aquí permanece en tu dispositivo y se borrará al cerrar o recargar.

Recuerda: realiza este ejercicio en un lugar físicamente seguro.
En el círculo interior, escribe acciones que puedes ejecutar hoy: horarios de comida, momentos de descanso, contacto con personas queridas, limitar la exposición a noticias, higiene personal, etc.
En el círculo exterior, escribe lo que no puedes controlar.
Cuando mi mente intente ir al círculo exterior, me diré a mí mismo: "Esto no puedo resolverlo hoy. Voy a centrarme en lo que sí está en mi mano, por pequeño que sea".

A veces, cuando ocurre algo que nos asusta, nuestro cuerpo se siente como si estuviera corriendo una carrera muy rápida. ¿Qué sientes en tu cuerpo cuando tienes miedo? A veces el corazón va muy rápido, sentimos la cara caliente y roja, empezamos a sudar, nos duele la panza o nos dan ganas de orinar. Identifica dónde sientes el miedo en tu cuerpo.
Todas estas sensaciones tienen un sentido: nuestro cuerpo quiere cuidarnos. Bombea mucha sangre por el corazón para mandarla a las piernas y correr rapidísimo, o a los brazos para tener mucha fuerza; se nos quita el sueño porque el cuerpo quiere que tengamos la mente muy clara para ver la salida más cercana o hacer un plan para estar a salvo.

Dentro del escudo, escribe o dibuja a las personas, animales o cosas que te hacen sentir seguro y protegido.